Tres integrantes del grupo de punk feminista radical ruso Pussy Riot han sido condenadas hoy en Moscú por “vandalismo motivado por odio religioso”. Arrestadas un día antes de la controversial reelección de Vladimir Putin a la presidencia rusa en marzo, Maria Alyokhina, Yekaterina Samutsevich y Nadezhda Tolokonnikova llevan presas desde entonces y han sido condenadas a dos años de prisión. Su crimen: un “performance” artístico titulado “Virgen María, líbranos de Putin” que duró 30 segundos en la Catedral Cristo el Salvador de Moscú donde denunciaban el carácter represivo y autoritario del gobierno Putin y su aliada, la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Para más información de por que razón lucha este grupo: la traducción del alegato final de Yekaterina Samutsevich donde defiende y explica sus acciones.
Traducimos esta carta de Tolokonnikova a partir de la traducción al inglés publicada en el blog Chto Delat News.
Carta desde la Facilidad de Detención con Antelación a Juicio Número 6 (16/ago/2012)
No estoy enfurecida por encontrarme encarcelada. No guardo rencor. No hay coraje personal alguno. Pero sí hay coraje político.
Nuestro encarcelamiento sirve como una clara y obvia señal de que al país entero se le está robando su libertad. Y es precisamente este peligro de que las fuerzas emancipatorias y liberadoras en Rusia sean liquidados lo que causa mi furia. Veo lo grande en lo particular, la tendencia en el signo, lo común en lo particular.
El feminismo de la segunda ola dijo que lo personal es lo político. De hecho es así. El caso contra Pussy Riot ha demostrado como los problemas individuales de tres personas acusadas de vandalismo puede dar vida a un movimiento político. Un caso particular de represión y persecución contra aquellas que han tenido el valor de expresarse en un país autoritario ha hecho temblar los cimientos del mundo: activistas, punks, estrellas pop y ministros de gobierno, comediantes y ambientalistas, feministas y masculinistas, teólogos islámicos y aquellos cristianos que rezan por Pussy Riot. Lo personal se ha convertido, de hecho, en lo político. El caso de Pussy Riot ha juntado fuerzaas tan multi-direccionales que todavía dudo de que no sea un sueño. Lo imposible está ocurriendo en la política rusa contemporánea: el impacto exigente, persistente, poderoso y consistente de la sociedad sobre las autoridades.
Me siento agradecida con todas las personas que han dicho: “Free Pussy Riot!” Ahora mismo, estamos participando de un Evento inmenso e importante que el régimen de Putin no encuentra como controlar. Cualquiera que sea el veredicto contra Pussy Riot, nosotras –tú y yo– ya somos victoriosas. Porque hemos aprendido a enfurecernos y a hablar políticamente.
Pussy Riot está contenta por haber logrado incitar una acción verdaderamente colectiva y de que tu pasión política haya sido tan fuerte que ha logrado sobrepasara las barreras del lenguaje, la cultura, los mundos de vida y el estatus económico y político. Kant habría dicho que no se podría encontrar otra explicación para este Milagro que no fuese el principio moral que reside al interior de la humanidad. Gracias por este Milagro.
Nadezhda Toloknnikova
16 de agosto de 2012




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Para los que no entienden el caso de Pussy Riot en Rusia